lunes, 19 de marzo de 2012

1978: El PRD puso fin a la “era de Balaguer”








Quitan 4 senadurías a PRD. La JCE adjudicó al PR las senadurías de María Trinidad Sánchez, Bahoruco, El Seibo y La Altagracia, lo que para Balaguer fue una “decisión patriótica” y para Guzmán, una “monstruosidad”

Por: PEDRO GERMOSÉN

boyeregard@gmail.com

Como trapacería encaminada a desconocer la voluntad popular, el “fallo histórico” que emitió la JCE luego del “juntazo” y el “gacetazo”, manchó las elecciones del 1978, ganadas por el PRD.

Como trapacería encaminada a desconocer la voluntad popular, el “fallo histórico” que emitió la Junta Central Electoral (JCE) luego del “juntazo” y el “gacetazo”, manchó las elecciones del 1978, de las que el candidato presidencial ganador, Silvestre Antonio Guzmán Fernández, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), recibió un poder mutilado.

Para muchos analistas e historiadores este dictamen fue el resultado de una negociación de aposento que, mediante maniobras, truchimanerías y represión impuso el entonces presidente Joaquín Balaguer, a la sazón candidato presidencial del Partido Reformista (PR), para que la JCE le adjudicara cuatro senadurías y una diputación que no ganó.

Autores como Sandino Grullón, en su libro Historia electoral dominicana, y Ángela Peña, en Campaña y crisis electorales, atribuyen la actitud del líder reformista a un interés de controlar el Senado para evitar que los responsables de actos de corrupción durante su gobierno de los 12 años pudieran ser juzgados por el Congreso.

Partidos y candidatos. Los candidatos presidenciales y vicepresidenciales de las agrupaciones políticas participantes fueron Antonio Guzmán y Jacobo Majluta, del PRD; Joaquín Balaguer-Carlos Goico Morales, del PR; Juan Bosch-Rafael Alburquerque, PLD; Narciso Isa Conde-Pericles Franco, PCD; Elías Wessin-Rafael Rosario Galán, PQD; Jaime Manuel Fernández-Milciades Herrera Báez, MCN; Francisco Augusto Lora-Manuel Enrique Tavárez Espaillat, Mida; Luis Homero Lajara Burgos- Rafael Isidro Portorreal, PDP, y Alfonso Lockward-Héctor Livio Peña López, PRSC (Partido Revolucionario Social Cristiano).

Alianzas. El PRD o “partido del jacho prendío” participó junto a la Alianza Social Demócrata (ASD) en el denominado Acuerdo de Santiago, y el Movimiento Nacional de la Juventud (MSJ) se fusionó al PR o “partido del gallo colorao”.

Mientras, el Movimiento de Integridad Democrática (Mida), el Partido Quisqueyano Demócrata (PQD) y el movimiento de Conciliación Nacional (MCN) formaron una coalición denominada Oposición Unida, que llevó como candidato presidencial a Francisco Augusto Lora y a Manuel Enrique Tavárez Espaillat, a la vicepresidencia

En estas elecciones, Balaguer, casi ciego, buscaba su tercera reelección como el “Candidato de la paz”, apoyado en su programa de viviendas y otras construcciones y su alegada justicia social, aunque su fuerte estaba, según analistas del proceso, en una maquinaria militar que reprimía a los opositores reales o sospechosos.

De hecho, las cárceles estaban llenas de presos políticos, que Balaguer consideraba “políticos presos”, y el aparato militar y policial se mantenía activo para reprimir cualquier protesta estudiantil o de partidos de izquierda, de cuyos miembros no pocos cayeron abatidos a tiros.

Por su lado, el PRD y su candidato Antonio Guzmán, con el lema de “El cambio”, tras su no participación en los comicios del 1970 y su retiro, como Acuerdo de Santiago, en los del 1974, a causa de la represión, habían decidido, como pregonaba su secretario general, José Francisco Peña Gómez, que esta vez las huestes del partido del “buey que más jala” sacarían a Balaguer del poder con una “montaña de votos blancos” que absorbería cualquier fraude.

El Juntazo. La crisis política del 1978 se inició el mismo 16 de mayo en la noche con la citada irrupción militar, que el pueblo denominó como “el juntazo”, al centro de cómputos de la JCE, cuando el escrutinio del 25 por ciento de los sufragios situaba al PRD por encima del PR.

Al detenerse el conteo, creció la tensión y el partido colorado recusó al presidente de la JCE, Manuel Joaquín Castillo, y reclamó elecciones complementarias en 11 municipios alegando que el proceso estaba viciado por el fraude.

El Gacetazo. A la recusación del licenciado Castillo siguió el “Gacetazo”, denunciado por los juristas Rafael F. Bonelly, Jottin Cury y Ramón Tapia Espinal, quienes revelaron la alteración de una ley mediante la cual se modificaba la Ley Electoral para facultar a la Junta para que celebrara las elecciones complementarias que demandaban los reformistas.

Fallo Histórico. Al acoger la impugnación del PR sobre alegados trastrueques, exclusiones e inclusiones ilegales en el padrón electoral, la JCE, presidida de manera provisoria por Hugo Vargas Suberví, e integrada por Luis Augusto González Vega y Danilo Santana, adjudicó al partido colorado, mediante resolución del siete de julio, las senadurías de María Trinidad Sánchez, Bahoruco, El Seibo y La Altagracia, que había ganado el Acuerdo de Santiago.

Esta decisión, ilegal para muchos, fue bautizada por la población como el “fallo histórico”.

“Patriótico” o “monstruoso”. Mientras Balaguer consideró el fallo de la JCE como “un acto patriótico”, Guzmán lo calificó de “monstruoso”, pero llamó al pueblo a mantener la calma y a esperar el resultado de una instancia legal que buscaría revertir el dictamen, pero esa acción nunca fue encaminada

Editoriales de medios de prensa y opiniones de analistas planteaban que la JCE había decidido, mediante una resolución insólita, suplantar la voluntad popular expresada en las urnas.

Ya el PRD se proponía realizar una Jornada Cívica en contra de la decisión de la JCE que le quitaba las cuatro senadurías, pero la actividad fue suspendida por recomendación de la Iglesia y personalidades que le advirtieron sobre una crisis mayor que lo habría dejado fuera del poder.

Resultados. Fueron emitidos 1,655,707 votos válidos distribuidos a razón de 855,765 del PRD; 698,163 del PR; 18,375 del PLD, y el resto para las citadas fórmulas electorales minoritarias.

El país contaba entonces con unos 4.5 millones de habitantes, según se deduce al proyectar el censo del 1970, cuando había 4,009,458 personas, y el del 1981, que registró una población de 5.545,741.

Presión internacional fue decisiva

En gran medida los resultados traumáticos y perjudiciales para la alianza triunfante fueron acordados, según analistas e historiadores de entonces, por el propio PRD, a regañadientes; el presidente Joaquín Balaguer y su partido y la comunidad internacional en procura de una salida a la crisis y evitar un golpe de Estado militar.

Desde el primer momento, es decir, a partir del “juntazo” o irrupción militar en la JCE el mismo 16 de mayo, los presidentes de los Estados Unidos, Jimmy Carter, y de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, así como delegados de otras naciones y de la Organización de Estados Americanos (OEA), presionaron a Balaguer para que aceptara la derrota y evitara así una profundización de la crisis.

Traumáticas

Las opiniones recogidas en medios de prensa de la época, así como el cotejo con los procesos comiciales posteriores, concluyen en que las del 1978 han sido las elecciones más traumáticas de la historia electoral dominicana.

Zoom

Resultados de las elecciones de 1978

PARTIDOS VOTOS

PRD 855,765

ASD (ALIADA) 11,147

PR 698,163

UCN (ALIADA) 13,715

PLD 18,375

MCN, MIDA PQD 27,095

Las claves

1. Hugo Vargas Suberví

Como presidente provisorio de la Junta Central Electoral (JCE), correspondió al doctor Vargas Suberví anunciar el célebre “fallo histórico” de las elecciones..

2. Doctor Peña Gómez

El secretario general del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) jugó un rol protagónico al lanzar al ruedo al Acuerdo de Santiago, seguro de que superaría el fraude.

3. Álvarez Bogaert

El licenciado Fernándo Álvarez Bogaert fue obligado a renunciar a la candidatura vicepresidencial reformista.

Fuente: periodico Hoy digital.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Pérez Figuereo: Ignacio Ditren quiere vender la OMSA como vaca muerta


Una de las empresas que gano la licitación es Ventosa Group; y esta sólo cuenta con un capital de 10 mil pesos

Por: Bartolo Boyer Otaño

boyeregard@gmail.com

Santo Domingo.- El presidente de la Central de Transportes Unificados (CNTU), Ramón Pérez Figuereo, denunció ayer que el director de la Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses (OMSA), Ignacio Ditren Flores, quiere apropiarse de la institución, la cual esta valorada en 60 millones de dólares.

Pérez Figuereo, calificó de mal intencionada la licitación amañada que sólo busca la desaparición y destrucción de la OMSA, vendiéndola a precio de vaca muerta. Dijo que las tres empresas que ganaron los derechos son los talleres que durante siete años han tenido el control de la institución.

El sindicalista agregó que fue fraudulenta y viciada la licitación hecha por Ditren, ya no llamaron a participar a las empresas que realmente son del transporte, como Caribe Tours, El Metro, Terra Bus. Indicó que esto se debe a que se espera un cambio de gobierno y él sabe que el que venga a la institución no se dejara manipular por las empresas Excel Credit, Matosa Comercial y Ventosa Group.

El empresario del transporte público fue entrevistado por el periodista Bartolo Boyer, en el despacho del presidente de la Cámara de Diputados Lic. Abel Martínez, donde acudió a entregarle el documento, que contiene la solicitud para se investigue la relación que pudiese existir entre el director de la OMSA, y los dueños de los talleres que ganaron las licitaciones.

Figuereo exclamó que espera del presidente de la Cámara de Diputados Abel Martínez, una exhaustiva investigación en torno a la situación, ya que él prometió transmitir el caso para que esto se declare nulo. Insistió en que es una licitación totalmente viciada, y el pueblo no puede perder una institución que les a costado tanto dinero al país.

lunes, 12 de marzo de 2012

LAS CARTAS DEL PROFESOR EXPRESIDENTE JUAN BOSCH


PEÑA GÓMEZ TÍLDA DE TRAIDORES LOS COLABORADORES DE JUAN BOSCH

Por: Angela Peña

boyeregard@gmail.com

Algunas cartas políticas que el Centro de Documentación Juan Bosch ha sacado a la luz, con motivo del 50 aniversario de su elección como Presidente de la República, son proyectiles mecanografiados o manuscritos que escandalizan al leer sobre alegadas conductas encubiertas que se atribuyen a personas tenidas por tan meritorias y honorables que han sido merecedoras de tarjas, avenidas, calles, escuelas con su nombres y hasta de esculturas con sus efigies.

En este copioso patrimonio, sin embargo, se les tilda de agentes norteamericanos, indecisos, traidores, ineptos, espías, infiltrados, delatores, expertos en grabaciones de conversaciones telefónicas privadas, débiles de carácter, chismosos, intrigantes, vende patria que respondían a sus intereses antes que al pueblo.

Por ejemplo: más que una misiva, la comunicación que Peña Gómez envió al exgobernante el 12 de abril de 1973, es un misil, es como la antihistoria de lo que la sociedad conoce de acontecimientos como la guerrilla de Playa Caracoles, Caamaño y los Cascos Blancos, los partidos Socialista Popular, Comunista Dominicano, Movimiento Popular Dominicano, los gobiernos del Triunvirato y de Balaguer, la guerra de abril, el Gobierno Constitucionalista…..

“Permítame que esta vez no le llame querido porque he llegado a convencerme totalmente que desde hace tiempo he perdido su confianza”, inicia la comunicación que parece el inicio de la ruptura de estos dos grandes líderes que antes se trataban como queridos compadres. “Estimado compañero”, es ahora el tratamiento de Peña en la correspondencia que tiene arriba escrita a mano: “Las dos llegaron vía Milagros, posiblemente vía César Roque. La C.P. la estudió. Es increíble”.

Es extensa como para hacer un libro u lo que ocuparía más páginas sería el índice onomástico en el que estarían nombres como los de Jacobo Majluta, para la fecha “muy enfermo del corazón”; Rafelito y Tonito, Césal Roque, Sacha Volman, “J.R.”, “S”, Héctor Aristy, Narciso Isa Conde, “Chino Pichardo”, Molina Ureña, “Milagros y Joaquín”, Ángel Miolán, Virgilio Mainardi Reyna, Eugenio Mota Contín, Donald Reid, Fernández Mármol, Antonio Martínez Francisco, “Belisario”, Nivar Seijas, Hernando Ramírez, Mario Peña Taveres, Brea Peña,, Antonio Imbert, Jottin Cury, Homero Hernandez, Bienvenido Hazim, Acosta Torres, Lembert Peguero, Fidel Castro y otros. Es una relación cronológica que censura actuaciones de Bosch, cuenta al maestro amargas actitudes de otros hacia su persona, delata, sin que aparente una intención de herirlo, comportamientos que hicieron daño a su imagen pública.

Le recuerda que el antiboschismo creció de manera alarmante dentro de la Revolución “cuando Francis Caamaño y Héctor le grababan a usted todas las conversaciones para tener pruebas contra usted en el futuro. Esa situación se agravó cuando usted envió a Fernández Domínguez pues ellos consideraron que la fórmula política que él trajo constituía una traición de parte suya al coronel Caamaño; recuérdese que antes o después de este hecho, él rehusó todo contacto con usted y fui yo quien me enfrenté a todos los bandos antiperredeistas y defendí su nombre y cuando Caamaño y su grupo comenzaron a negociar a espaldas suyas u los sorprendí ofreciéndoles la presidencia al Dr. Félix Goyco y después a Homero Hernández, llegando a establecer secretos contactos con Imbert”… .

Bosch le contestó muy respetuosamente el “ Domingo de Resurrección, 1973” en que aparece tachado el habitual “Querido compañero y compadre” de tiempos mejores. Le dice que no se lleve de chismes pues son parte de un plan bien urdido al cual se prestó por varias razones, entre otras, “cuando por desconfiar de tu partido te dejaste secuestrar de la derecha” . “En ti tuvo más autoridad un chisme de Juan Pablo contra T. que todos los años de militancia honorable de T. en el Partido”, le encara, y añade que para un líder político de su categoría (de Peña), “que no es la de un chivito”, los hombres y las mujeres deben dividirse, antes que nada, en clases y capas y cada uno debe tener las virtudes y los defectos atinentes a su clase y capa…”.

Reitera lo que dijo: “Mi compadre está secuestrado por la extrema derecha a tal punto que se ha negado a dejarse ver de los mientras de la Comisión Permanente, en cambio, se deja ver de César Roque y de W. de Peña, dos hombres del equipo de Luis Amiama…”.

Así comenzaba a quebrarse un cariño tan profundo que parecía el de un padre hacia su hijo. El 28 de abril de 1973, “mala fecha”, anotó Bosch, éste le escribió esta tierna misiva pletórica de preocupación y amor. “Querido compañero y compadre: Tus cartas y la noticia de que no duermes, me indican que te hallas en estado de exaltación que me preocupa mucho. Ahora lo que quiero es mandarte 9 tabletas de Librium 10”. Le explica cómo se toma y le recomienda el Valium Roche si aquella no le resultaba. “Te mando también el único dinero que tengo para que mandes a comprar el Valium o el Librium; lamento no tener más que eso”.

Bosch estaba clandestino en un segundo refugio del habla sin revelar: El anterior, según otra carta, era la residencia de un funcionario balaguerista. En ésta alude también a “Chino Pichardo”, sobre la salida de su posición”.

Se despide cariñosamente de José Francisco Peña Gómez, diciéndole que le “sueña” mal el que no le incluyan en el rumor de que las Fuerzas Armadas darán garantías para salir y como en otras ocasiones se despide de él enviando saludos a “M”.

“CON HUMO EN LA BOCA”. En esta interminable cantidad de cartas y otros escritos que se pueden leer o imprimir desde Internet, Juan Bosch se muestra cortés, agradecido, pendiente de la política internacional , de sus hijos y padres, de sus hermanos y amigos, de exiliados, y no deja de ser cronista del acontecer en el que fue partícipe, actor, víctima. A veces está francamente rabioso.

Escribe además a Sacha Volman en inglés y español, a José Figueres en 1960, a don Antonio Guzmán le anuncia en 1973: “Cuando vengas por aquí te explicaré las razones por las cuales me fui de la reunión del Comité Ejecutivo… Hay una conducta de Peña que yo me he reservado por respeto al cariño que le tuve, te la diré cuando nos veamos”.

Es revelador lo que escribe a Marcio Mejía Ricart, al Colegio Nacional de Economía de la Universidad de México, desde Río Piedras: “Para que comprendas mi situación en Santo Domingo mientras fui Presidente, voy a contarle ciertas cosas”. Y se extiende a seis páginas. A Robert Kennedy lo felicita por su elección como senador por el Estado de New York, el 19 de noviembre de 1964, aclarándole que su elección establece una verdadera victoria democrática para América Latina y por tanto “considero que no me inmiscuyo en la política de Estados Unidos al felicitarle de todo corazón.

El 18 de enero de 1965 escribe desde Puerto Rico al doctor Miguel A. Brito Mata, de Santiago: “Tony Castellanos tuvo la bondad de traerme los cigarrillos que Ud. Me envió.

Llegaron esta mañana y ya estoy fumando de ellos. Con humo en la boca le doy las gracias”.

Le confiesa que acaba de escuchar la denuncia de la tensa situación militar del país y su opinión de que “detrás del complot contra Belisario está la mano de Elías Wessin y Wessin”, y concluye: “Todo el mundo quiere meter la mano en el poder, pero pocos saben que en el fondo del macuto lo que hay son espinas”.

Fuente: periodico Hoy

martes, 28 de febrero de 2012

Rafael Leónidas Trujillo traicionó a Horacio Vásquez



Golpe de Estado del 23 Febrero del 1930

Por: José Madera

boyeregard@gmail.com

El general Rafael Leónidas Trujillo Molina se encargó de entregar armas viejas que el periodista Rafael Fello Vidal llevó a Santiago supuestamente para asaltar la Fortaleza San Luis, lo que hicieron los generales José Estrella y Desiderio Arias Junto a Rafael Estrella Ureña y sus seguidores.

Los conjurados contra el presidente Horacio Vásquez decidieron aparentar una revuelta la noche del día 22 de febrero de 1930 luego de una arenga de Estrella Ureña pronunciada en lo que hoy es la Calle Del Sol con San Luis.

Desde la fortaleza marcharon hacia Santo Domingo, para obligar al presidente Vásquez a entregar el gobierno. Ante las informaciones, el presidente acudió a la Fortaleza Ozama, que era la sede del ejército y en la cual se encontraba Trujillo, quien le dio seguridades de que le era fiel. Tal promesa la hizo también horas antes al representante de Estados Unidos de América en el país.

Ya los conspiradores se acercaban a la capital por la carretera desde Santiago cuando el presidente ordenó al coronel José Alfonseca que vaya con un regimiento a enfrentar a los rebeldes, medida que fue apoyada por Trujillo.

Sin embargo, desde que el mandatario abandonó la fortaleza, Trujillo, le ordenó al coronel Simón Díaz, que fuera a reemplazar al coronel Alfonseca, con las instrucciones de que si se negaba, lo matara. También ordenó que permitiera que los rebeldes llegaran a la capital.

Es interesante saber que en el grupo del coronel Simón Díaz, iba el entonces teniente Ludovino Fernández, quien en poco tiempo se convirtió en hombre de confianza y guardaespaldas de Trujillo desde que este llegó a la presidencia de la Republica, y quien reveló luego a uno de sus hijos que se unió a Trujillo porque entendía que el presidente Vásquez lo apoyaba ante el desorden político que se había creado en el país.

Cuando los conjurados llegaron a la capital, Trujillo, le informa al presidente Vásquez que sus tropas debieron rendirse, pero todos saben entonces que el principal ejecutor del golpe era el jefe del ejército, contando con la participación de los generales Estrella y Arias, de Santiago.

Ante la situación creada, el representante de la legación diplomática de los Estados Unidos promovió una reunión entre el presidente Vásquez, y el abogado Estrella Ureña a fin de negociar la crisis, acordándose que el mandatario designaría de inmediato al abogado como Ministro de Interior y Policía, para que la semana siguiente presentar renuncia como presidente.

El acuerdo implicaba además de la renuncia del Presidente, también la del vicepresidente para que sea Estrella Ureña quien quede como presidente interino hasta las elecciones, estableciéndose además que ni Trujillo ni el vicepresidente Alfonseca puedan presentarse como candidatos.

Esa última decisión fue desoída días después cuando surge una llamada Coalición Patriótica, de Ciudadanos que presentan al general Trujillo Molina como su candidato presidencial y al presidente interino, Estrella Ureña, como candidato vicepresidencial.

Todo resultó en una sorpresa puesto que Estrella Ureña creyó todo el tiempo que sería el candidato presidencial, pero el poder se le impuso, teniendo que aceptarlo, surgiendo una situación confusa, pues debió renunciar como Presidente y en su lugar poner a Jacinto Peynado, un fiel amigo de Trujillo.

Se reafirmó así que el verdadero poder estaba en manos del general Trujillo Molina, quien siguió controlando la situación usando a su favor todas las tropas armadas. Por eso virtualmente fracasaron las candidaturas del Partido Nacional que presentó a Juan Bautista Viccini Burgos y a Martín de Moya, quienes renunciaron para dar paso a una Alianza Nacional con el partido.

Cuando Trujillo “aceptó” su nominación, leyó un discurso en el que decía que “no hay peligro en seguirme. En ningún momento la investidura con que pueda favorecerme el resultado de los comicios de mayo servirá para “tiranizar” la voluntad popular a la cual sirvo”.

Pero los opositores basaron su campaña en el lema: No puede ser, afirmado. No puede ser presidente un hombre cuya bisabuela es haitiana, ni un nombre de segunda categoría, ni un hombre traidor como lo fue ante Horacio Vásquez, ni un hombre que tiene un hermano (Petán) que coge lo ajeno.

Fuente: Voz Diaria