martes, 28 de febrero de 2012

Rafael Leónidas Trujillo traicionó a Horacio Vásquez



Golpe de Estado del 23 Febrero del 1930

Por: José Madera

boyeregard@gmail.com

El general Rafael Leónidas Trujillo Molina se encargó de entregar armas viejas que el periodista Rafael Fello Vidal llevó a Santiago supuestamente para asaltar la Fortaleza San Luis, lo que hicieron los generales José Estrella y Desiderio Arias Junto a Rafael Estrella Ureña y sus seguidores.

Los conjurados contra el presidente Horacio Vásquez decidieron aparentar una revuelta la noche del día 22 de febrero de 1930 luego de una arenga de Estrella Ureña pronunciada en lo que hoy es la Calle Del Sol con San Luis.

Desde la fortaleza marcharon hacia Santo Domingo, para obligar al presidente Vásquez a entregar el gobierno. Ante las informaciones, el presidente acudió a la Fortaleza Ozama, que era la sede del ejército y en la cual se encontraba Trujillo, quien le dio seguridades de que le era fiel. Tal promesa la hizo también horas antes al representante de Estados Unidos de América en el país.

Ya los conspiradores se acercaban a la capital por la carretera desde Santiago cuando el presidente ordenó al coronel José Alfonseca que vaya con un regimiento a enfrentar a los rebeldes, medida que fue apoyada por Trujillo.

Sin embargo, desde que el mandatario abandonó la fortaleza, Trujillo, le ordenó al coronel Simón Díaz, que fuera a reemplazar al coronel Alfonseca, con las instrucciones de que si se negaba, lo matara. También ordenó que permitiera que los rebeldes llegaran a la capital.

Es interesante saber que en el grupo del coronel Simón Díaz, iba el entonces teniente Ludovino Fernández, quien en poco tiempo se convirtió en hombre de confianza y guardaespaldas de Trujillo desde que este llegó a la presidencia de la Republica, y quien reveló luego a uno de sus hijos que se unió a Trujillo porque entendía que el presidente Vásquez lo apoyaba ante el desorden político que se había creado en el país.

Cuando los conjurados llegaron a la capital, Trujillo, le informa al presidente Vásquez que sus tropas debieron rendirse, pero todos saben entonces que el principal ejecutor del golpe era el jefe del ejército, contando con la participación de los generales Estrella y Arias, de Santiago.

Ante la situación creada, el representante de la legación diplomática de los Estados Unidos promovió una reunión entre el presidente Vásquez, y el abogado Estrella Ureña a fin de negociar la crisis, acordándose que el mandatario designaría de inmediato al abogado como Ministro de Interior y Policía, para que la semana siguiente presentar renuncia como presidente.

El acuerdo implicaba además de la renuncia del Presidente, también la del vicepresidente para que sea Estrella Ureña quien quede como presidente interino hasta las elecciones, estableciéndose además que ni Trujillo ni el vicepresidente Alfonseca puedan presentarse como candidatos.

Esa última decisión fue desoída días después cuando surge una llamada Coalición Patriótica, de Ciudadanos que presentan al general Trujillo Molina como su candidato presidencial y al presidente interino, Estrella Ureña, como candidato vicepresidencial.

Todo resultó en una sorpresa puesto que Estrella Ureña creyó todo el tiempo que sería el candidato presidencial, pero el poder se le impuso, teniendo que aceptarlo, surgiendo una situación confusa, pues debió renunciar como Presidente y en su lugar poner a Jacinto Peynado, un fiel amigo de Trujillo.

Se reafirmó así que el verdadero poder estaba en manos del general Trujillo Molina, quien siguió controlando la situación usando a su favor todas las tropas armadas. Por eso virtualmente fracasaron las candidaturas del Partido Nacional que presentó a Juan Bautista Viccini Burgos y a Martín de Moya, quienes renunciaron para dar paso a una Alianza Nacional con el partido.

Cuando Trujillo “aceptó” su nominación, leyó un discurso en el que decía que “no hay peligro en seguirme. En ningún momento la investidura con que pueda favorecerme el resultado de los comicios de mayo servirá para “tiranizar” la voluntad popular a la cual sirvo”.

Pero los opositores basaron su campaña en el lema: No puede ser, afirmado. No puede ser presidente un hombre cuya bisabuela es haitiana, ni un nombre de segunda categoría, ni un hombre traidor como lo fue ante Horacio Vásquez, ni un hombre que tiene un hermano (Petán) que coge lo ajeno.

Fuente: Voz Diaria

lunes, 20 de febrero de 2012

LA JUSTICIA SOCIAL LES COBRA A LOS REGIMEN


Juan Bosch y el PRD derrotaron a Viriato Fiallo y la UCN

por: LEONORA RAMÍREZ S.

l.ramírez@hoy.com.do

boyeregard@gmail.com

La historia electoral post Trujillo tuvo en su comienzo como punto culminante el 20 de diciembre de 1962, cuando los dominicanos adultos concurrieron a las urnas para elegir de manera democrática al Presidente de la República. El período electoral transcurrió con las tensiones propias de una sociedad que salía de una dictadura de más de 30 años. La Presidencia de la República fue ganada por el profesor Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano, con el 59% de los votos. En segundo lugar quedó Viriato Fiallo y Unión Cívica Nacional, con el 30%.

Los votantes. La JCE, en los datos del 62, reporta que se emitieron 1,054,944 millones de votos válidos, pero no establece el total de inscritos en el padrón electoral. La población del país ascendía entonces a 3.2 millones.

La década de 1960 representó para la República Dominicana la transición democrática, el cambio, a sangre y fuego, de un modelo tiránico por un esquema de respeto a las libertades públicas que se consiguió tortuosa y lentamente.

Tres hechos abrieron esa trinchera: el asesinato del dictador Rafael Leonidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961; las primeras elecciones libres, el 20 de diciembre de 1962, y la Revolución de Abril de 1965, hazaña con la que se pretendía reponer al depuesto presidente legítimamente electo en los comicios citados.

Pero para llegar a las elecciones del 62, en las que concurrieron ocho organizaciones en vez del omnipresente y trujillista Partido Dominicano, la sociedad de entonces tuvo que vencer los obstáculos impuestos por los remanentes de la tiranía.

Con la caída del régimen, en 1961, el Estado quedó en manos de Joaquín Balaguer, a la sazón presidente de la República desde el tres de agosto de 1960, cuando sustituyó a Héctor Bienvenido Trujillo, hermano del dictador.

Lo que ocurrió a partir de la muerte de Trujillo se traduce en dos palabras: inestabilidad política.

No era para menos. La familia Trujillo hacía esfuerzos por permanecer en el poder a través de sus marionetas, mientras la reacción popular se encaminaba a borrar las huellas físicas del régimen desmantelando estatuas, tarjas o saqueando el patrimonio de quien convirtió al país en su feudo.

La ira social se manifestó a través de las denominadas “turbas” que clamaban justicia, y que luego se convirtieron “en bandas de asaltantes”, según publicó en un análisis en la Revista Ahora, el periodista Juan José Ayuso.

La permanencia de los familiares de Trujillo mantuvo prendida la llama del descontento. Con la salida de los últimos reductos –Héctor Bienvenido y José Arismendy, en noviembre, se empezó a vislumbrar la posibilidad de una transición democrática.

Presencia política. En el último semestre de 1961 comenzaron a sacar cabeza los protagonistas del proceso electoral del año siguiente.

El cinco de julio llegaron al país tres miembros del Partido Revolucionario Dominicano (PRD): Ángel Miolán, Ramón A. Castillo y Nicolás Silfa. Cuatro días después, Manolo Tavárez Justo sacó de la clandestinidad a la agrupación 14 de Junio, y el once de ese mismo mes apareció la Unión Cívica Nacional, dirigida por Viriato Fiallo, y que nació como una organización patriótica, apartidista.

El 20 de octubre del 61 regresó Juan Bosch, principal dirigente del PRD, quien estuvo en el exilio durante 24 años.

La destrujillización. Como Balaguer representaba al antiguo régimen, se generó una presión social para que dejase el gobierno y se comprometiera a crear las bases para elección de un nuevo presidente de la República.

Para complacer a sus adversarios inició un proceso de destrujillización, mediante el cual disolvió a “Los paleros de Balá”, un grupo paramilitar que reprimía a los opositores, le devolvió el nombre de Santo Domingo a la capital del país, pues desde 1936 se llamaba Ciudad Trujillo; permitió la formación de partidos y la libertad de expresión, y disolvió el Partido Dominicano.

Nada de eso fue suficiente, por lo que enfrentó una huelga general organizada por la Unión Cívica Nacional, a la que se unieron los demás partidos. La protesta duró 12 días bajo la consigna “Navidad sin Balaguer”.

Presionado, Balaguer reformuló el gobierno creando un Consejo de Estado presidido por él, e integrado por Rafael Filiberto Bonnelly, como primer vicepresidente; Eduardo Raúl Barreras, segundo vicepresidente; como miembros monseñor Eliseo Pérez Sánchez, Nicolás Pichardo; y Luis Amiama Tió y Antonio Imbert Barreras, sobrevivientes del tiranicidio.

Enero rojo. Lo que ocurrió entre enero y diciembre del 62 fue un proceso de agitación social y política signado por las ansias de un verdadero cambio democrático, así como por una fuerte crisis económica.

Las protestas continuaron porque ni el Consejo de Estado satisfizo las demandas de la población, ni Balaguer renunció para organizar elecciones tal como prometió. La Unión Cívica estuvo al frente de esos movimientos de protesta, que se hicieron más fuertes en las inmediaciones del Parque Independencia.

El poder reaccionó: el 12 de enero un contingente, al mando de Manuel Antonio Cuervo Gómez, ametralló a la multitud que escuchaba las alocuciones de los dirigentes de Unión Cívica, dejando un saldo de cinco muertos y un centenar de heridos.

Golpe de Estado. Algunos historiadores reseñan que con la anuencia de Balaguer, el 16 de enero el general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría derrocó el Consejo de Estado y dio paso a una efímera junta cívico-militar integrada por Armando Oscar Pacheco, Luis Amiama Tió, Antonio Imbert Barreras, el contralmirante Enrique Valdez Vidaurre, el coronel del Ejército Neit Rafael Nivar Seijas, y el coronel piloto Wilfredo Medina Natalio.

La intención golpista fue abortada por la agitación popular, la intervención de los Estados Unidos y del general Miguel Rodríguez Reyes, el coronel Atila Luna y del mayor Rafael Tomás Fernández Domínguez, por lo que se restituyó nuevamente el Consejo de Estado, esta vez sin Balaguer, aunque presidido por Bonnelly.

Balaguer se exilió en la Nunciatura Apostólica, y el ocho de marzo fue expulsado hacia Puerto Rico.

Clima de inestabilidad. En los meses posteriores continuó la agitación social, tanto en la capital como en la región Norte, y en la sede de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), porque no estaba muy clara ni la “destrujillización” ni que se realizasen elecciones libres.

Sin embargo, cabe destacar que el país vivía un renacer político, porque 26 partidos competían por ganarse un espacio en el pastel del electorado, aunque sólo tres representaban las fuerzas mayoritarias: Unión Cívica, PRD y 14 de Junio.

De otro lado, se sintieron las demandas del movimiento sindical por mejores condiciones laborales, sobre todo los trabajadores de los ingenios. También se evidenció un repunte de las empresas privadas, cuya dimensión recoge la prensa de esa época.

Ante las presiones, el Consejo de Estado dispuso aumentos salariales en importantes entidades públicas, incluyendo a los maestros. Pero nada detuvo la crisis social, y ante tantas protestas, las autoridades decretaron, el cinco de marzo, un toque de queda temporal, de 5:00 de la mañana a 7:00 de la noche, sobre todo para restringir el tránsito en la capital, escenario de las constantes protestas que ocurrían en el país.

Las claves

1. Los contrincantes

Las tres principales fuerzas políticas de la época eran La Unión Cívica; el PRD y el 14 de Junio, que no concurrió a elecciones por sus contradicciones con el Consejo de Estado. Juan Bosch y Viriato Fiallo, candidatos del PRD y de Unión Cívica, respectivamente, polarizaron la contienda. El Partido Nacional y el Partido Vanguardia Revolucionaria Dominicana se aliaron al PRD.

2. Campaña y mensajes

Bosch, o el líder de la libertad - como se promocionaba en los afiches- se acercó al pueblo llano y utilizó frases como “El buey que más jala”, “Vergüenza contra dinero”, e “Hijos de machepa y tutumpotes”, en los discursos que pronunciaba a través del programa radial Tribuna Democrática. Lo acusaban de comunista, llegando al extremo de ir a un debate televisivo con el sacerdote Láutico García el 17 de diciembre, para demostrar que ese no era su pensamiento. Antes de ese debate el PRD pidió aplazar las elecciones porque la JCE dispuso que todas las boletas fuesen blancas, alegando que no había papel para imprimir todos los colores de los partidos. La intervención de la embajada de Estados Unidos, que se comprometió a donar papel de distintos colores, puso fin a la crisis, generada, según Franco, por un sector del gobierno que quería evitar el triunfo de Bosch.

2. Unión Cívica

La Unión Cívica, que puso de moda la frase !Basta ya!, en alusión a la necesidad de cortar con los remanentes del trujillismo, representaba a la pequeña burguesía y a los profesionales. Tuvo poca presencia en las zonas rurales, aunque en el Cibao “recibió la ayuda” de sacerdotes y laicos. Su discurso se concentró en el ataque contra los trujillistas que quedaban en el país, sobre todo en las Fuerzas Armadas. Su posición política la resume su slogan de campaña: “El hombre del sombrerito cívico es eso, un cívico”.

La nueva JCE

El cinco de mayo se promulgó la Ley Electoral y, posteriormente, el Consejo de Estado designó como presidente de la Junta Central Electoral (JCE), a Emilio de los Santos, y como miembros a Julio A. Cuello y Abigail del Monte. El organismo tenía previsto organizar los comicios en agosto, pero no fue posible, dice el historiador Franklyn Franco, “por la permanente situación de agitación que vivía el país, sacudido todas las semanas por protestas y huelgas, por la crisis económica y, cabe destacarse, que un pequeño sector del Consejo de Estado quiso aprovechar la situación para retrasar las elecciones y extender su mandato”. Subsanada esa crisis, por la intervención de Estados Unidos y de grupos nacionales de presión, según Franco, los comicios se pautaron para el 20 de diciembre. Ganó el binomio Bosch-Armando González Tamayo, con el 60% de los votos emitidos, y en segundo lugar quedó Fiallo-José Augusto Puig, con un 30% de los votos.

La partidocracia

Uno de los temas recurrentes entre los dirigentes políticos era el relacionado con el financiamiento a los partidos. Bosch planteaba que el gobierno destinara recursos a través de un Fondo Electoral. En 1962 hacían vida política los partidos Revolucionario Social Cristiano, Alianza Social Demócrata, Vanguardia Revolucionaria Dominicana, Nacionalista Revolucionario Democrático, Progresista Demócrata Cristiano, Revolucionario Dominicano Auténtico, Acción Social, Social Cristiano, Progresista Demócrata. El Partido Socialista Popular y el Movimiento Popular Dominicano eran considerados ilegales. El 20 de noviembre de ese año la JCE rechazó el binomio Balaguer-Silfa, presentado por el Partido Revolucionario Dominicano Auténtico.

jueves, 16 de febrero de 2012

MUEREN 358 REOS EN INCENDIO EN UNA CARCEL DE HONDURAS



HA SIDO LA MAYOR TRAGEDIA EN UNA CARCEL EN TODO EL MUNDO

AFP

Comayagua

boyeregard@gmail.com

Más de 358 reos murieron calcinados o asfixiados en un incendio ayer miércoles en el penal de Comayagua, en el centro de Honduras, afirmó el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, sin descartar que la cifra aumente.

Cuerpos calcinados abrazados a los barrotes, al parecer víctimas de la larga demora de los guardias en abrir las celdas, fue la escena descrita por reclusos sobrevivientes y por forenses y autoridades que ingresaron al amanecer a la prisión, ubicada 90 km al norte de Tegucigalpa.

Hay “más de 350 muertos, es un aproximado, no descartamos que sea un poco más, pero estamos verificando para dar una información oficial y exacta de la cifra de esta tragedia”, dijo Bonilla al dar el balance de lo que ya constituye el peor incendio en una cárcel en todo el mundo en la última década.

Defensores de derechos humanos denunciaron negligencia y demoras en abrir las puertas de los reclusos. “Vemos que hubo negligencia de abrir los portones. Se debe hacer una investigación exhaustiva”, dijo Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras.

“Mi hijo se asfixió allí. Los guardias no les abrieron la puerta para que murieran quemados. Si hubieran abierto la puerta se hubieran salvado. Había una gran balacera cuando los reos desesperados querían salir”, denunció Johel Leonidas Medina, 69 años. Aterrados por las llamas, los reos que lograron salir de sus celdas debieron además sortear disparos al aire de los guardias que, según testimonios, creyeron que se encontraban frente a un intento de fuga del penal, en cuya entrada está inscripta la frase “Hágase justicia aunque el mundo perezca”.

Saltamos por el techo
“La gente quería salir por el portón, pero nadie nos abría, levantamos entre todos las láminas del techo y saltamos por el techo, y saltamos un muro”, contó Fabricio Contreras, de 34 años, a quien salvar su vida le costó un tobillo quebrado, en el hospital Santa Teresa (Comayagua). En un mensaje al país en cadena de radio y televisión, el presidente Porfirio Lobo anunció la separación temporal de las autoridades penitenciarias para garantizar una investigación eficaz de las causas del incendio.

“Haremos toda la investigación para determinar qué provocó esta lamentable e inaceptable tragedia, para dilucidar responsabilidades”, manifestó.

Por la noche los primeros 115 cadáveres recogidos por los servicios forenses partieron en el interior de contenedores refrigerados rumbo a la morgue de Tegucigalpa, donde hoy jueves médicos forenses, con ayuda de equipos extranjeros, comenzarán las tareas de identificación, explicó Bonilla. El siniestro habría comenzado a las 22H50 locales del martes (04H50 GMT del miércoles) y fue controlado por los bomberos tres horas después.

Las autoridades investigan dos hipótesis para el origen del fuego: un cortocircuito y incendio intencional de un colchón con aparentes fines suicidas. “A las 11 y 10 (23H10 locales, 05h10 GMT) recibí una llamada de un interno. Me dijo que otro reo había dicho: ‘Voy a meter fuego a esto y nos vamos a morir todos’”, relató la gobernadora del departamento hondureño de Comayagua, Paola Castro. “Y le metió fuego y nos estamos quemando, nos estamos muriendo todos”, agregó el recluso, siempre según la gobernadora.

La prisión es un complejo agrícola ubicado a 500 metros de la carretera que une San Pedro Sula, el corazón económico de Honduras, y la capital Tegucigalpa.

También está muy cerca de la base aérea estadounidense de Palmerola. En esta cárcel los reclusos se dedicaban, entre otras actividades, al cultivo de hortalizas y la cría de gallinas y cerdos.

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CONDOLENCIA ENVIADAS POR LEONEL FERNÁNDEZ

El presidente Leonel Fernández expresó sus condolencias y solidaridad con el gobierno y el pueblo de Honduras, por la tragedia que en la madrugada del pasado martes sacudió a ese país centroamericano.

El gesto del mandatario dominicano está contenido en una comunicación que envió este miércoles a su homólogo hondureño Porfirio Lobo. “En nombre del pueblo y el Gobierno dominicanos, así como en el mío propio, le extiendo mis más profundas condolencias por el lamentable suceso acaecido en su país, donde cientos de hondureños fallecieron a raíz del incendio ocurrido en la prisión Comayagua”, dice la misiva enviada por el presidente Fernández.

Precisa que “en estos momentos de indescriptible dolor, la República Dominicana se une, en un abrazo solidario, a los familiares que han sufrido la pérdida irreparable de sus parientes, y de igual manera, al resto de la población hondureña conmocionada por la tragedia acontecida en la madrugada de este martes, que ha impactado a todo un continente”.

Fuente: listin diario

martes, 14 de febrero de 2012

Arrestan dos suboficiales MG atracarían plantas de gas y camiones de pollos

boyeregard@gmail.com

SANTIAGO, República Dominicana.- Un sargento mayor de la Marina de Guerra y un ex marino, cabecillas de una banda que ayer atracó varias plantas de gas en Baní y que se dedicaban al despojo de camiones cargados de pollos en la autopista Duarte, fueron apresados esta madrugada en Piedra Blanca-Bonao cuando varias unidades policiales los interceptaron en dicha autopista a bordo de una jeepeta. Los apresados son el suboficial Francisco Antonio Valdez Lebrón, de 34 años y el ex marino José Jary Gómez Barrera, de 33 años, residentes en el municipio de Maimón y en el sector La Ciénaga de Santo Domingo, respectivamente.

Para intervenir a los dos atracadores que se desplazaban en la Jeepeta MITSUBISHI, modelo MONTERO, color BLANCO, año 2001, Placa G211309, chasis No. JA4MW31R31J011787, la Policía tuvo que cerrar la autopista Duarte e instalar un intenso chequeo, ocupándole a Gómez Barrera el revólver marca TAURUS, calibre 38mm, No. ZG405829, con seis cápsulas y cinco celulares. Dicho vehículo fue alquilado en una Rent Cart.

Los detenidos fueron identificados como los autores de los atracos hechos ayer a las plantas de gas “Total Gas”, ubicadas en los municipios de Pizarrete y Salinas de la provincia Peravia, Baní; así como los mismos individuos que despojaron de tres camiones cargados de pollos en la autopista Duarte, en la subida de Miranda-Bonao, a los nombrados Bolívar Hernández Batista, Regino Martín Ovalle y Calixto Durán Tiburcio, en fechas dos, cinco y siete de febrero en curso.

La Policía informó que los atracadores fueron enviados a Baní, en tanto que se profundizan las investigaciones para dar con el paradero de los demás integrantes de la banda, que lograron escapar.

Fuente: el nuevo diario